La mano del monumental

A medida que pasa el tiempo la vida se encarga de darnos momentos buenos y malos. A veces casi impensados. Para algunos siempre es motivo de festejo las cosas lindas de la vida que nos dan siempre alegría y sobra la felicidad. Para otros la cosa es difícil. Algunos pagarían cualquier cosa para desaparecer esos momentos embarazosos que todos hemos pasado alguna vez.

El monumental de River ha sido testigo de encuentros memorables en toda su historia. El capricho de la memoria nos lleva hasta el año 1993. El 5 de septiembre se jugaría el partido de vuelta en Buenos Aires por el eliminatorio rumbo a Estados Unidos 94. En el último partido por jugarse en las eliminatorias. Argentina necesitaba la victoria para no jugar el repechaje contra Austria. Mientras que Colombia con un empate le bastaba para sacar su boleto al mundial.
Pero vamos a los hechos. Un marco lindísimo. El jugador número 12 argentino debe ser sin duda uno de los mejores del mundo. Con la presión al tope Colombia iba a buscar su empate que le permitiría jugar su tercer mundial.

La ley y la orden. El señor: Ernesto Filippi (Uruguay).daría el pitazo inicial en la cancha de River. Argentina inclinaría las cosas rápidamente a su favor volcándose en campo rival desde el inicio del encuentro. Si bien es cierto Colombia sólo necesitaba un empate. En Argentina todo es más difícil.
En los primeros minutos del encuentro todo daba a indicar que el gol caería por su propio peso. Un Batistuta con mucha hambre de gol. Una defensa colombiana muy imprecisa en los primeros minutos. No daba la seguridad para un encuentro de este voltaje. El tiempo pasaba y Colombia hacia lo que dice el manual del fútbol de visitante. Aguantar los primeros 20 minutos la presión del local y luego neutralizar el partido.

Pasaron 20 luego faltaron 10 minutos para el final del primer tiempo y “El Bati” no la podía hundir. El tiempo seguía pasando y la figura de un joven Oscar Córdoba fue creciendo. La angustia seguía creciendo y toda Argentina se olvidó que Colombia tenía un enganche de oro. En tres cuartos de cancha “El Pibe” recoge un balón y se la lleva hacia adelante. Manda el toque mágico y aparece un rapidísimo Freddy Rincón para que a los 41′ dé el primer golpe en Buenos Aires. Final del primer tiempo y Colombia daba una cátedra de cómo ser eficaz en el verde.

Empezando el segundo tiempo. La historia. La lógica y las 75.000 personas en el estadio se rehusaban a creer que esto acabaría así. Batistuta uno y Batistuta otro y se acabó.

Argentina al mundial. Pero no. A 5 minutos de empezado el segundo tiempo el hombre gol de la primera parte puso un pase largo al Tino Asprilla. Una defensa mal parada. Un enganche hacia adentro y a cantar señores. Dos a cero y la sensación en el estadio era como tomar agua con aceite. Si la sensación era esa con el segundo imagínense si les digo que a los 17 minutos Leonel Alvares desborda por izquierda y mete esos centros venenosos para que nuevamente Rincón se gane el saludo a la madre de todos los argentinos en el Monumental de River.

La bronca de un pueblo que se sentía prácticamente ultrajado. La bicampeona del mundo y sub campeón vigente caía en su templo. Aferrados más al milagro del empate, ni los mismos colombianos podían creer el marcador. La historia aun no acababa. El tino Asprilla aprovecha una mala salida de la defensa albiceleste y nos enseña lo hermoso que puede ser un gol. Premio a nunca ser conformes con el resultado. Minuto 30 y presidente. Periodistas argentinos. Camarógrafos y Maradona en la tribuna querían que se acabe el encuentro.

Con cuatro goles anotados. Colombia yacía satisfecha por lo hecho en bueno aires. La clasificación estaba asegurada y se escribía una página histórica en el fútbol mundial. Faltando 6 minutos para el final aparece un tren dejando la cerecita del postre. Pase de Asprilla y Valencia pone la mano completa.

Ese gol ya no se gritaba por la clasificación al mundial. Se gritaba porque nadie había podido marcar 4 menos 5 goles en esa cancha. La alegría era inmensa y doble. Cualquier selección daría todo para ir al mundial y también cualquier selección daría todo para sacar este colosal resultado.

Un día memorable para el recuerdo eterno. Caía un paquidermo en su propio hogar. 11 colombianos decidieron inmortalizarse en tierras ajenas. A tomar café. A bailar ballenato y cumbia que esto no es cosa de todos los días. Sin duda con este resultado tenía que ser la época dorada de la selección colombiana. Se juntó una generación increíble de estrellas y lo que lograron fue una hazaña que se guarda en las bóvedas del recuerdo del fútbol mundial.                                                                                   

Así arrancaron:
Argentina: Goycochea; Saldaña, Borelli, Ruggeri, Altamirano; Zapata, Redondo (ST 24’ Acosta), Simeone, Leonardo Rodríguez (ST 9’ Claudio García); Medina Bello y Batistuta. DT: Alfio Basile.

Colombia: Oscar Córdoba; Herrera, Perea, Alexis Mendoza, Wilson Pérez; Leonel Álvarez, Gabriel Gómez, Valderrama, Rincón; Asprilla y Valencia. DT: Francisco Maturana.

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Acerca de serrafernando
El fútbol se ve casi todos los días, pero detrás de cada resultado hay una batalla campal con muchas estrategias..... Mi deber es descifrar aquellos movimientos de las escuadras y el porqué de cada marcador final.

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